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El valor de la Amabilidad y el Respeto



INSPIRACIÓN 176 28/03/2019 comentarios

Hagamos una reflexión y pensemos cuántas veces nos quejamos de TODO lo terrible que pasa en la vida diariamente sobre todo con los más pequeños, niños maltratados, niños víctimas de bullying, niños desamparados y tantos casos más que sin duda muchos de nosotros conocemos.

Ahora que hemos realizado esta pequeña reflexión, pensemos cuántos de nosotros hemos hecho algo al respecto, muchos dirán: ¨Pero eso no me pasa a mí. ¨ El hecho de que a muchos no nos pase, no quiere decir que no podamos hacer algo para ayudar a la causa y mejorar este mundo que día a día, disculpen la palabra, está más jodido. Ok, quizá hablar de que podamos combatir el desamparo de los niños es un tema más amplio, pero qué me dicen del bullying.

¿Ustedes se han puesto a pensar por qué realmente existe el bullying? No, señores ,la culpa no la tiene el colegio ni la sociedad, la sociedad la conformamos nosotros, y por ende somos nosotros los responsables; los niños que practican el abuso escolar o bullying, son niños formados en primer lugar bajo la influencia de sus padres, este no es un problema de nadie más que de aquellos responsable de la formación de estos niños; lamentablemente, nadie les enseñó a ponerse en el lugar del otro, nadie les puso limites, y nunca entendieron que su libertad termina cuando empieza la del otro. El niño que abusa es un niño que de alguna u otra manera ha recibido abuso en casa, y el niño que no se defiende es un niño al que no le brindaron los recursos necesarios para defenderse.

Señores enseñémosle a nuestros niños que miren a su alrededor, que desde pequeños piensen y sientan mucho más allá del castillo de arena que nosotros mismos les hemos construido; cuando los niños aprendan a ver más allá de ellos, aprenderán a ser empáticos y crearán vínculos sanos; enseñémosle a nuestros hijos a ser amables con los demás, con una pequeña acción diaria y/o una gran acción cada mes.

Pónganse a pensar que pasaría si cada uno de nosotros junto con nuestros hijos realizáramos una acción amable, la que ustedes crean conveniente, una tan sencilla como buscar una nota positiva y compartirla en familia, agradecer al chofer de la movilidad escolar, dejar una flor en la puerta de alguien, ceder tu lugar a alguien en la fila del supermercado, o algo tan básico y tan sencillo como dar un abrazo a un miembro de tu familia, muchos no lo hacen ténganlo por seguro.

Estos pequeños actos, cambiarán el chip de los niños, aprenderán a respetar, a valorar, sembraremos en ellos un sentimiento de empatía.

Yo he tratado de formar a Valentina siempre bajo la premisa de respetar y aprender a observar a su alrededor , de que el mundo no solo gira en torno a ella; ello considerando que es hija única y que gracias a Dios le he podido brindar las comodidades necesarias que un niño debe tener. En mi búsqueda por inculcarle ello, siempre realizamos actos de amabilidad y respeto, como donar juguetes, saludar a las personas con las que nos cruzamos y que de alguna u otra manera interactúan con nosotros, decir gracias muchas veces y valorar lo que su mamá le puede dar porque no es fácil conseguir las cosas y ella debe entender eso; a veces los niños piensan que se lo merecen todo y que es muy fácil conseguir las cosas y no es cierto, pero si no se lo hacemos saber y no los hacemos conscientes de ello cómo pretendemos que entiendan. 

Hace algunos días cuando me enteré de la lamentable noticia de los bomberos heridos en el incendio de Villa el Salvador, decidí contárselo a Valentina, ella muy apenada me dijo: ¨Espero que ellos estén bien, yo soy amiga de los bomberos y me gusta cuando pasan por aquí con sus serenas.¨ Quizá no les he contado que tiene una fascinación por los bomberos y que vivimos cerca de la  estación de bomberos de la Compañía de Bomberos Voluntarios "Cosmopolita" 11, entenderán que el sonido de las sirenas, es un sonido común en nuestra vida diaria.

A partir de ello, se me ocurrió decirle a Valentina que quizá podíamos hacer algo por ellos, algo pequeño pero que los haga sentir que valoramos su trabajo y le agradecemos por el acto tan desinteresado que realizan; para ella fue una idea estupenda, le brillaron los ojos cuando se lo propuse, así que decidimos preparar unas galletas y llevárselas.

 

El recibimiento de los bomberos de la Compañía de Bomberos Voluntarios "Cosmopolita" 11 fue de mucho agrado, le agradecieron por el gesto y la nombraron miembro honorario de los bomberos de la Unidad; Valentina estaba muy feliz, les dijo que ella los admiraba mucho y les agradeció por apagar los incendios. Luego la dejaron pasearse por la estación, le explicaron algunas cosas y nos contaron la realidad con la que se enfrentan, déjenme decirles que hay que sacarse el sombrero ante estas personas, que dan de sí, sin recibir nada a cambio solo la satisfacción de poder salvar vidas.

¿Qué aprendió Valentina con esta acción? Aprendió que debe ser agradecida, aprendió que no siempre debemos esperar obtener un beneficio por alguna acción que realizamos, que los pequeños actos pueden dar satisfacciones enormes. Aprendió que el simple hecho de decirles a los bomberos ¨GRACIAS¨ los anima a seguir haciéndolo y hacerlo mejor. El reconocimiento más insignificante puede tener un efecto multiplicador. Como la doble recompensa de las palabras amables: te hacen feliz a ti y hacen felices a los demás, pero sobre todo aprendió, que a las personas se les AYUDA, se les SALVA no se les AGREDE.

Vamos papis y mamis enseñémosle a nuestros hijos a ser amables, vamos por un país sin bullying. ¿Ya han pensado que acto de amabilidad realizarán con su peques?

 


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